Policiales y Judiciales 
Sábado 15 de diciembre de 2007
Murió un camionero de Oncativo
Otra tragedia en la ruta 9
La ruta 9 arrojó ayer otra víctima fatal. A la altura de Ballesteros chocaron dos camiones de la misma marca y uno de los conductores murió. Lo acompañaba el hijo que resultó herido levemente
La foto habla de la magnitud del choque

Un camionero murió y otras dos personas resultaron heridas, en un accidente registrado ayer aproximadamente a las 3.30 de la madrugada en el kilómetro 531 de la ruta 9, a escasos metros de la entrada a la localidad de Ballesteros.
El hecho ocurrió cuando dos camiones de la misma marca (Ford Cargo), chocaron frontal y violentamente y uno de ellos fue el que sufrió las más graves consecuencias, ya que su conductor, oriundo de Oncativo, perdió la vida.
Se trata de José Luis Zapata, de 37 años de edad, quien viajaba acompañado por su pequeño hijo, de 12 y del mismo nombre.
Ambos vehículos viajaban con semiremolques y el otro camión era conducido por Carlos Troncoso, de 33 años y domiciliado en la ciudad rionegrina de Villa Regina.
El hijo del conductor fallecido sufrió heridas que no revisten gravedad, lo mismo que Troncoso y ambos fueron trasladados al hospital de Bell Ville para su atención.
El violento impacto de los dos camiones tuvo su más grave consecuencia en la cabina del camión que conducía Zapata y precisamente del lado del chofer, lo que le ocasionó la muerte y salvó milagrosamente la vida de su hijo.
La llamada “ruta de la muerte” sigue sumando tragedias y lo más llamativo es que generalmente ocurren en ese trayecto que cubre las localidades de Cárcano, Ballesteros y Morrison, donde ocurrieron lamentables episodios con el correr de los años, que dejaron sin vida a cientos de personas.
El trágico choque elevó a 21 la cifra de víctimas fatales por accidentes de tránsito registrados en la provincia de Córdoba en lo que va del mes de diciembre, mientras que son 492 las del corriente año.


Elementos robados
Personal de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Departamental San Martín procedió a realizar allanamientos en distintos domicilios de esta ciudad, logrando el secuestro de diversos elementos (foto), producto de varios hechos de robo.
Es así, que de las fincas emplazadas en San Lorenzo 930, Antártida Argentina 1020 y Marcos Juárez al 1000 se rescataron tres cámaras fotográficas profesionales, dos flashes, tres  teleobjetivos, dos centros musicales, un televisor, un DVD, un juego de cubiertos en un maletín (de 50 piezas), veinte cuchillos de caza de diferentes marcas y tamaños, una tostadora eléctrica, una máquina de fabricar pastas, una hidrolavadora, una multiprocesadora, dos teléfonos fijos, una cortadora de fiambre, un microondas y diversos elementos más. 
En otro hecho ocurrido anteanoche, la Policía detuvo en cercanías de la usina eléctrica del barrio Las Playas a Leonardo Gatti, de  19 años, sin domicilio fijo, del que al averiguar en forma inmediata sobre sus antecedentes, pesaba  un pedido de detención vigente  por robo, emanado por el Juzgado Penal de Instrucción de  1° Nominación de Santa Fe.

UNRC
Falleció otro de los quemados
Dejó de existir anoche Damián Cardarelli, de 43 años de edad, uno de los tres investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), que permanecía internado en el Instituto del Quemado de Córdoba. 
La tragedia ocurrida en esa universidad el pasado 5 de diciembre a causa de una pérdida de hexano, un solvente altamente inflamable, ya se cobró cuatro vidas: la del estudiante Juan Andrés Politano (22) y la de los docentes Liliana Giacomelli (42), Carlos Ravera (64) y la de Cardarelli. 
Continúan "en estado crítico" y con "pronóstico reservado" otros dos investigadores de esa casa de estudios, según indicó Oscar Cardozo, vicedirector del Hospital Córdoba. 

De película
La llamada de un viajante alertó ayer a la mañana a la Policía villamariense. Es que el hombre, cuando retiraba su automóvil de la cochera, escuchó decir de una casa vecina: “Arriba las manos, esto es un asalto”.
Entonces se comunicó telefónicamente de manera urgente con la Policía y minutos después llegaron al lugar varios móviles. Los uniformados llamaron a la puerta de la casa con sus armas en mano, los recibió la hija del dueño.
Detrás de ella salió su padre y ninguno de los dos entendía nada, hasta que por fin todos lograron comprender lo que estaba ocurriendo.
Resulta ser que el viajante escuchó parte de un diálogo de la película “Incorregibles” que estaba viendo la familia.

Cámara del Crimen - El fiscal Márquez había pedido 11 años de prisión
Condenas de 9 y 7 años por un robo en zona rural
El veredicto disparó escenas de dramatismo, ya que los familiares irrumpieron en llanto. Uno de los acusados lloró ni bien el juez le otorgó la posibilidad de “la última palabra” 
Angustia. Mercado seca su rostro cubierto de lágrimas, ayer a la mañana en audiencia final

La Cámara del Crimen de Villa María sentenció ayer a José Luis Morales a la pena de 9 años de prisión en efectivo y a Javier Alejandro Mercado a 7 años, por un robo registrado el 27 de marzo de este año.
La condena desencadenó el llanto de mujeres y hombres que permanecían en la sala de audiencias del quinto piso de Tribunales siguiendo la audiencia, a la espera de una resolución más benévola para los acusados, familiares de ellos.
Un día antes, el jueves, el fiscal Francisco Márquez había solicitado nada menos que once años de prisión para cada uno, por lo que la sanción, si bien significó un duro revés para los dos hombres, resultó más suave que el pedido del acusador público.

Ultima palabra entre lágrimas

“No participé nunca en el hecho, jamás he dado golpes, jamás me tiroteé, jamás robé”, expresó enfático Mercado, quien fue defendido por el abogado Marcelo Martín Silvano. 
Así salió a defenderse cuando el juez René Gandarillas le concedió la última palabra, previo al dictado de la sentencia. A él y Morales se les atribuyó haber cometido el “robo calificado por el uso de arma” ocurrido el 27 de marzo de 2007, en una vivienda rural de Paraje Santa Rosa, entre las 20.30 y 0.30, y que damnificó a la familia Mansilla. 
Ambos resultaron detenidos poco después del suceso, con los elementos sustraídos en su poder. Los imputados dijeron en ese momento que un encapuchado se los había dejado.
“Siempre trabajé. Vengo de una familia honrada; mis padres, mis abuelos, jamás robaron”, dijo ante Gandarillas, en medio de un fuerte llanto. Sus lágrimas fueron acompañadas por gente de su entorno que dieron un fuerte toque de dramatismo a la instancia final del proceso.
“El otro día, mi hijo no tenía leche para tomar por falta de plata. Siempre he trabajado, no maté a nadie, jamás agarré un arma, jamás golpeé”, expresó, y allí intervino Gandarillas para tranquilizarlo. “Cálmese”, le dijo. 
“No sé porqué estoy sentado acá. No tengo ningún antecedente. Ningún policía puede decir que me vio en algo”, manifestó Mercado.
Por su lado, Morales, cuyo defensor fue el asesor letrado Juan Rusconi, sólo indicó que no tuvo participación en el hecho, “no tengo maldad para hacer esto; siempre trabajé, soy inocente”.
Al cabo de un cuarto intermedio de media hora, la secretaria Gabriela Sanz se paró frente al público y leyó el veredicto, que golpeó el ánimo de los presentes, todos encolumnados a los dos sentenciados: nueve años para Morales por su coautoría en el robo calificado, siete para Mercado, como partícipe secundario del mismo. 


Declaró uno de los médicos imputados
El fiscal Martínez investiga el presunto caso de mala praxis, con la colaboración de una de sus secretarias, Susana Puente

Uno de los médicos imputados de “homicidio culposo” por la muerte de un niño de casi tres años (falleció cuatro días antes de cumplirlos), declaró en la mañana de ayer en la Fiscalía de Instrucción del Primer Turno de los Tribunales locales.
Pablo Lucarelli (de él hablamos) llegó acompañado de su abogado, el flamante concejal Carlos De Falco, a la dependencia judicial a cargo del fiscal Félix Martínez e ingresó al despacho del funcionario apenas minutos después de las 10, la hora en que se fijó la declaración indagatoria.
Lucarelli está procesado junto al también médico cirujano Hugo José Gagliesi en el marco de la causa abierta por la muerte del niño Carlos Manuel Cháves, quien falleció el 10 de febrero de 2004 en el Sanatorio Marañón de esta ciudad.
También fueron imputados los anestesistas Guillermo Roque Ceferino Nardi y Luis Enrique Asensio, quienes declararon el martes pasado.
El pequeño perdió la vida luego de una intervención quirúrgica registrada en febrero de 2004. Según dijo a EL DIARIO Lisandro Caronni, el abogado que representa a los progenitores del menor junto a su padre, Luis Caronni, “al parecer hubo una complicación, porque el chiquito nunca se recuperó de la anestesia ni recobró el conocimiento”.
Lucarelli tiene 34 años y es un reconocido profesional de la salud, con excelente imagen entre sus colegas, además de haber participado en intervenciones quirúrgicas de trascendencia. 
Ayer, fue abordado por este cronista y el fotógrafo en la antesala de la Fiscalía, pero tanto él como su abogado, De Falco, prefirieron no hablar.
Tampoco hizo comentario alguno el fiscal Martínez, quien amablemente señaló a este medio que “no puedo informar nada sobre el contenido” de la declaración.
El médico testimonió por espacio de más de dos horas.


Cámara del Crimen - Por numerosos delitos 
Joven recibió pena de 5 años y una advertencia del fiscal
Arnaldo Andrés Farinoni reconoció haber cometido numerosos delitos, en el marco de un juicio llamativo. Francisco Márquez advirtió que por “el estilo de vida” del acusado, le correspondería una sanción mayor
El abogado Lapascua, el secretario Roberto Jue, el juez Héctor Fissore y el acusado, de espaldas, en un instante del juicio que se desarrolló al filo del mediodía
Farinoni admitió ser el autor de varios ilícitos, aunque primero dijo que se abstenía de declarar

Al cabo de un juicio oral y público de trámite abreviado, un joven de 23 años fue condenado a cinco años de prisión por diversos delitos y el fiscal de la Cámara del Crimen Francisco Márquez  advirtió que por su “estilo de vida merecería una pena mayor”.
Se trata de Arnaldo Andrés Farinoni, a quien el juez Héctor Fissore lo sentenció por “amenazas”, “abuso de armas”, “estafa”, “coacción calificada”, “extorsión”, “encubrimiento agravado”, “extorsión en grado de tentativa” y la coautoría de “amenazas calificadas” y “lesiones leves”.

“Modus operandi”

Ni bien se inició el debate, después de las 11.30 de la mañana, el secretario Roberto Jue comenzó a leer la requisitoria de elevación a juicio con el detalle de los ilícitos atribuidos a Farinoni, lo que luego resumiría el fiscal Márquez en su alegato como “un modus operandi”.
Así, se enumeraron hechos en los que el imputado aparecía casi siempre de manera similar: exigiendo dinero a los damnificados por robos a cambio del “rescate” de lo sustraído, que estaba en su poder.
“No vas a querer ir a la cana porque te llevo la moto a la chacarita”, le dijo (según el mismo acusado confesó) a Diego Bustamante, un vecino de Villa Nueva en mayo de 2005, tras exigirle 800 pesos a cambio de la moto de su propiedad que le habían robado.
“Andá sólo con la plata, no vas a llamar a la Policía porque sé dónde vivís y la moto desaparece”, lo amenazó a Bustamante tras indicarle el lugar de encuentro. La víctima fue hasta las calles Córdoba e Independencia de Villa Nueva -ciudad donde reside Farinoni- y le entregó el dinero. “Quiero contar los billetes, no me vas a denunciar porque te hago boleta, vengo con uno de Córdoba para matarte”, lo increpó el delincuente, quien huyó del lugar.
Otro hecho: A Mauro Villareal, otro residente en la vecina localidad, le sustrajeron una motocicleta y luego recibió una nota que decía: “Querés recuperarla, llamame”. Cuando se comunicó por teléfono, lo atendió Farinoni, quien le pidió 200 pesos a cambio del rodado, los que debía entregar en un lugar cercano a la bomba de agua del barrio San Antonio de la población vecina.
Fue en ese punto de la localidad donde el delincuente caería en manos de la Policía, ya que poco después del encuentro entre víctima y victimario, irrumpieron las fuerzas de seguridad. 

Confesión y condena

Villareal admitió ser responsable de los hechos por los que se lo acusó (ver recuadro) y se produjo el alegato de las partes.
El fiscal Márquez sostuvo que “el rescate de motos robadas es el medio de vida de Farinoni” y subrayó que “toda la prueba va demostrando un ‘modus operandi’; cada uno de los hechos sirve como un indicio corroboratorio de cada uno de los otros”, y acordó con la defensa una pena de cinco años de cárcel. Advirtió: “Es la primera condena y se trata de un joven, la verdad que el estilo de vida merecería una pena mayor”.
El abogado defensor, César Lapascua (de Córdoba capital), a su turno, pidió que la Cámara morigere la sanción al considerar que no hubo “extorsión”, sino “estafa”, pese a haber acordado con Márquez el trámite abreviado.
Tras un pequeño cuarto intermedio, se leyó el veredicto de cinco años.


Un juicio abreviado muy particular
Arnaldo Andrés Farinoni se sentó frente al juez Fissore y dijo que su decisión era abstenerse de declarar. Aunque lo disimularon, el fiscal y el abogado Lapascua se sorprendieron: ya se había acordado imprimirle el trámite abreviado al juicio, lo que ocurre cuando el acusado admite los hechos y se levanta la recepción de testimonios, pasando directamente a los alegatos y sentencia, con una pena menor a la que se produciría al cabo de un debate convencional.
El juez le tomó sus datos personales (sobresalió su confesión de estar recuperándose a la adicción a la cocaína y marihuana) y luego la defensa explicó que más allá de la abstención a declarar, el joven nacido en diciembre de 1984 confesaba los hechos. Lapascua admitió que si se abría el debate iban camino a una condena mayor... Y esto pasó:
-Juez Fissore: “El imputado no ha reconocido nada”.
-Farinoni: “Yo no entiendo mucho, es la primera vez que estoy acá”.
-J.F.: “Usted se ha abstenido de declarar. ¿Quiere modificar su postura?”.
-F.: “Sí, reconozco los hechos...”.
-J.F.: “Es consciente de que está reconociendo los hechos y exponiéndose a una pena...?”
-F: “Sí”. 
Luego, la defensa expresó: “Teniendo en cuenta la cantidad de hechos, el estilo de vida de Farinoni (...) si abrimos el debate la acusación va a prosperar y corremos riesgo de que la pena sea mayor”.