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Domingo 7 de octubre de 2007
Destinos/España/Sevilla
Un sitio para descubrir
Sevilla juega de titular en el equipo de las maravillas europeas

Escribe: Oscar A. Garay - Especial para EL DIARIO

En 1492 se descubre un nuevo continente y cambia el mundo.
En Sevilla se reparten por doquier los resabios de aquella época turbulenta. Epoca de riquezas, de abundancia, de esplendor. Epoca en la que la España de los reyes católicos dominaba la tierra. La conquista de América ya se había consumado, y la capital de Andalucía se beneficiaba como pocas ciudades con la llegada de las fortunas del otro lado del Atlántico. Todas las miradas estaban puestas en la llegada y partida de los barcos. 
En ese entonces, el puerto de Indias funcionaba como el principal vínculo entre el Viejo y el Nuevo Continente, por lo que Sevilla se convirtió rápidamente en la ciudad más importante de la península Ibérica. Comerciantes, embajadores, viajeros, artistas, prostitutas, y vaya uno a saber qué cantidad de personajes eminentes, rebalsaron la tierra prometida en busca del bienestar que garantizaban tantos tesoros. De todo aquello surgió una notable síntesis cultural, tejida por la homogeneidad del núcleo humano. Las artes y la arquitectura renacieron en estas latitudes con nuevos bríos y ardores. Todo eso vive hoy en Sevilla. Se conserva intacto. Se disfruta igual que cinco siglos atrás. 
No en vano los turistas arriban aquí desesperados de paseos y contemplaciones. Llegan de todos los confines, y en toda época del año. La ciudad los recibe confiada de su capacidad para encandilarlos. Hay un universo de sitios por descubrir. 

El gran casco histórico

Los monumentos, las plazas, las iglesias y los jardines se reparten por Sevilla sin contemplaciones. Por algo ostenta el casco histórico más grande de Europa. Pavada de título. 
En el centro de ese oasis, un simbólico edificio expone su robusta estructura. El Archivo de Indias (ayer Casa de Administración, desde donde se manejaba la administración del puerto) es de los más importantes del mundo en su tipo, por la cantidad de documentos acerca del descubrimiento de América que resguarda. Las instalaciones están celosamente custodiadas por guardias y policías municipales, debido a la trascendencia de los registros. Pero no se tiente con leer o simplemente observar de cerca algunos de los documentos del inmenso archivo, como el famoso diario de Colón, o tantos otros. A este lujo sólo pueden acceder los investigadores acreditados. 
Justo frente al Archivo, la verdadera joya sevillana se roba todas las miradas. La Catedral es definida desde la oficina de turismo del ayuntamiento como "no sólo el mayor edificio gótico de cuántos existen, sino uno de los más colosales de toda la cristiandad". Lo cierto es que la nave del templo es una de las más extensas del globo, y en su interior se pueden encontrar sustanciales atractivos, como pinturas y esculturas de excelencia, así como el monumento donde descansan los restos del mismísimo Cristobal Colón. La torre que corona la majestuosa iglesia es conocida como La Giralda. Icono de la ciudad, representa el triunfo de la religión cristiana en España. 
En ese conjunto de bellezas, también se encuentra el Patio de los Naranjos (estos frutos están por todos los rincones de la urbe), el Palacio Arzobispal, la Diputación y la otra gran estampa del casco histórico: El Alcázar. El exuberante palacio es residencia ocasional de la corona española desde hace siglos. 

Ayer y hoy

Sobre el Río Guadalquivir se juntan la Sevilla antigua y la moderna. De un lado, cerquita del centro, la Torre del Oro, un atalaya militar levantado en el Siglo XIII y que es muy querido por los habitantes de la cuarta urbe de España. En otro sector, el futurista Puente del Alamillo, construido con motivo de la Expo de 1992, deslumbra con su vanguardista diseño. 
De regreso al corazón de la ciudad, hace su aparición la plaza de España. Esta magnífica explanada se destaca por los elegantes ornamentos que la decoran, entre los que sobresalen una serie de mosaicos pintados que repasan la historia de la Madre Patria. Marchando por las callecitas céntricas, uno vuelve a compenetrarse con la arquitectura de las iglesias, multiplicadas por decenas en este sector. 

Una maravilla 

A la salida, cruzando la avenida Menéndez Pelayo, se encuentran las murallas erigidas por Julio César durante la conquista romana. En frente, el edificio de la Diputación provincial termina de convencer al viajero: Sevilla juega de titular en el equipo de las maravillas europeas. Igual que hace cinco siglos, y aún más. 


Ruta alternativa
Viajeros del Primer Mundo
Escribe: El peregrino impertinente

Las injusticias de la vida. Nosotros como unos piringundines gastando todo nuestro poco dinero en la verdulería, y otros despilfarrando euros, dolares, libras exterlinas y rupias por los cinco continentes. Viajeros del Primer Mundo que les dicen. Seres unjidos por la bendición del capital. Humanoides que pueden darse el gusto de caminar los caminos y de recorrer los recorridos con un par de billetes de ésos que acá valen más que un tomate perita. 
Si hablamos del aspecto físico, son muy fáciles de reconocer: la mayoría presentan cabelleras rubias (los ingleses más tirando al colorado, decorado con pecas), modernas cámaras colgando del cuello y, algunos, dialectos incomprensibles (germanos, japoneses, escandinavos, todos de ese bárbaro hemisferio norte). 
A mí se me chorrean las babas cuando los veo sentados en los bares y restaurantes del subdesarrollo. Los tipos se sientan y piden. Ni preguntan los precios, como los porteños de los cuentos de Cacho. Se dan el gusto de tirarse una tremenda panzada, con los mejores vinos locales, y eso apenas les cuesta una insignificante fracción de sus monedas nacionales. 
¡Como puede ser! ¡Fulanos descarados, haciendo esas obsenidades sin ningún tipo de consideración por el prójimo! ¡Frente a nosotros, que tenemos que vender al perro para irnos un fin de semana a las sierras, y cuando nos vamos llueve los tres días seguidos! Alguien se tendría que encargar de tantos desniveles en el mundo. 

Ya nos tocará a nosotros

Pero no quiero irme por las ramas del discurso revolucionario. Ya tendré oportunidad de desatar terremotos, arengando a las masas desde esta columna. Por ahora vuelvo al tema de los turistas exclusivos. Esos desgraciados ... los he visto aquí y allá. Y más de una vez les he dicho "No, no, no. Muy mal, muy mal" y también les he dicho "¿Qué se creen eh?¿Que van a andar por la vida así, disfrutando como si nada, siendo ‘felizes’ viajando y todo eso?", y he culminado con un "No, así no son las cosas. Ya llegará el día del arrepentimiento y ahí yo seré quien ríe". Pero nunca me respondieron los muy cobardes. Quizás no me hayan entendido por el idioma. No sé, no sé, en todo caso eso es problema de ellos. Mientras tanto yo conservo mi conciencia aseada. 
Así están dadas las cosas en estos tiempos. Con mucho viaje para unos y palangana en el patio para otros. Igual, a no desalentarse mis camaradas. Desde aquí los insto a seguir soñando con unas vacaciones como la de estos filibusteros de arriba del mapa. Esperen nomás que ‘empieze’ a bajar el dólar y ¡ja!, ahí sí que se arma la de San Quintín. Entonces seremos nosotros los que nos llenaremos de autoagasajos en tierras extranjeras, sin ningún tipo de remordimiento. Ya estoy sintiendo los vientos de cambio. Ah no, era el ventilador de pie que terminé de pagar el mes pasado. Pucha digo... 



Villa Nueva - SUPLEMENTO ESPECIAL
Villa Nueva: esa pasión
Villa Nueva, villa antigua, celebra un nuevo aniversario. La villa de las calles de tierra, del ser sencillo, de los Carnavales, del “muerda Alem”, de los caudillos y las noches de bombo y guitarra, vuelve a celebrar. Profunda en su modestia pueblera, orgullosa de su Defensa y defensora de su orgullo, levanta su copa de vino amigo y canta, contra viento y marea. Si se busca una palabra para definirla, podría usarse el término “identidad”, porque cierto es que son pocas las ciudades en esta pampa gringa que tenga un sello personal tan marcado. Algunas voces que se han aquerenciado con ella, le rinden homenaje en estas páginas que siguen


“Y las calles, aún de tierra, me iban a envolver 
con sus arenillas en cada porrazo con mi bicicleta”
La ciudad adonde me  trasplantaron
Escribe
Carlota Moreno*
Horacio Guarany, uno de los tantos célebres habitantes de las noches de asado y guitarreada en la casa de los Moreno

Algunos pueden pensar que soy de aquí, pero yo soy de allá.
Confieso que hace tiempo que vengo traicionando a mis raíces. Si bien nací en tierra neutral (una colonia de gringos), mis padres, mis abuelos plantaron su vida en el corazón mismo de la joven Villa María.
José Ingenieros 68. ¿Te dice algo?
Sí, escuela José Ingenieros, Biblioteca Mariano Moreno, heladería Repossi, Nonis Maquinarias Agrícolas, Veterinaria Negro... y la plaza. Esa bellísima plaza que fue juego de las escondidas, con los Mirotti, con los Forestello, los Cravarezza y...
¡Si habré apretado "la ñata contra el vidrio" para ver los espectáculos de La Esperanza!
Pero todo se esfuma... los abuelos tomaron caminos celestiales... la puerta se tiñó de ausencias... y elegimos otro lugar... ¡Bendito sea!
Villa Nueva y Chiquín Moreno, me iban a desviar, con amor, de ese sendero.
Y las calles, aún de tierra, me iban a envolver con sus arenillas en cada porrazo con mi bicicleta.
Ya no era la esquina de Santa Fe y José Ingenieros. Era la esquina de Caicoya y el Correo.
Sentados en el cordón de la vereda, el "Topi", el "Pájaro" y el "Chiquín", con las rodillas percudidas de campito.
-¿Querés que te acompañe?
¡Mirá si me habrá acompañado que accedí al trasplante para amar lo que él amaba!
Era el hijo de Manuel Modesto Moreno, cuya familia estaba en Villa Nueva desde 1866.
Nieto de Gerónimo Casas, cuya morada aún está de pie desde 1881 en Deán Funes 1191 y habitada por sus descendientes (mis hijas).
Y rastreamos juntos tantas cosas, tantas vidas. Reiteramos una y otra vez las tradiciones que respetó y difundió su padre como ciudadano y como político cuando levantó el monolito al Paso de Ferreyra, se entreveró en las jineteadas y desfiló de gaucho siendo intendente.
Por reeditar los afanes de su padre, lo seguí, lo apoyé, compartí con él sus ilusas aspiraciones, en todo ese bagaje de sueños nutridos por la sangre de sus antepasados.
Yo no viví los pasajes de su niñez bajo el peral o las higueras de mieles de febrero, pero riego sus raíces todos los días, como riego todas sus pasiones, que él las hizo mías.
Por los años '40 pasaron por esta casa, cuando don Manuel era su morador, muchos personajes, artistas y políticos de fama.
En mi historia, relatada bajo el nombre de "Casa de mujeres" cuento con la voz de Chiquín:
"Yo era niño pero mi alegría estaba sentada al lado de la alegría de mi padre...
...Todo huele a recuerdos como huelen los pastos mojados.
Los grillos y la enredadera son testigos de las pisadas de los antiguos huéspedes, unos políticos; otros cantores.
Allí viví en noches serenateras, el licor fuerte de nuestra música folclórica, y también el decir poético de sus creadores, de los juglares de la tierra.
Desde ahí recogí costumbres, me engalané de zambas y vibré en el polvo de un malambo...
...¡Era tan pequeño pero aún me acuerdo de los alados huéspedes! Los veo aún entre la bruma de los amaneceres.
Aquellos hermanos Gani, con ese mundo fantástico de los circos. En mi memoria hacen aún piruetas en las tensas cuerdas de los espacios...
...El Chango Rodríguez, Ciriaquito Ortiz, Edmundo Rivero. ¡Sí, hoy son estatuas vivientes que transitan el patio... y veo también a Ramón Espeche en un salto bailarín que dibuja alas en el aire que se respira desde el fondo de la historia de esta casa... Y me hice grande entre esas cosas. Me contagié de su magia guardada en el grimorio de la vieja Villa.
Viví el abrazo, el saludo, la fiesta y miles de días seguidos de venturosos poemas.
¡Cuántas noches, cuántos amaneceres en el patio borrachito de alegrías, húmedo del rocío temprano; ronca la voz de hablar y de reír; porque sí nomás, porque estábamos contentos.
Contentos de compartir la fiesta, de elevar loas a la tierra."

Cómo no íbamos a seguir nosotros, en esa casa, verdadera caja de resonancias tradicionales, con esa valiosa costumbre. Y gracias a Dios pudimos hacerlo.

"El mismo patio, otro naranjo que nos dio la vida en la almendra de corazón dulce... el calor de adentro está encendido en el tizón de los 60...
...me despertaron las notas de una guitarra...
¡No he de olvidar nunca esos despertares de la casona en la acústica de las auroras de enero!"
Dice Adriana, la mayor de nuestras hijas aquel día que no pudo bailar una zamba con Santiago Ayala, que ella decía, estaba "mareadito".

-"¿Está Chiquín?, dijo el hombre de escasa barba y gran sonrisa...
-Pasá Jaime, yo siempre estoy para los amigos... tres días... trescientas docenas de empanadas, tres asados al atardecer y tres gloriosas noches de Jaime Dávalos en la casona de tantos y tantos ecos.

-¿Cómo anda la señora de la casa?
Aquí, como siempre, en la cocina y pronta a ofrecerle lo que guste, don Luis.
-Pues, no va a creer patrona, de tanto andar por "hay", entre parrillas, churrascos y asadores, se me ha antojao un caldo... de esos calditos cuadrados que vienen ahora... ¡Nada de ir al gallinero para tomar una sopita!"
¡Qué prudente era este gran cuentista, don Landriscina , que me había "espiado" la heladera... y no quería pedir lo que no había.

-¡Adelante, Horacio, el mate lo está esperando!... y la cabeza guateada también.
-¡Otra vez la puerta! No señora, no hay más lugar, no insista.
-¡Pero si soy la dueña de casa!
-¡Ay! Perdone... no sabía...
-Señora, me manda Chiquín...
-Pero, Guridi... pase usted... ¡Como si yo no conociera a mi marido!
-Es que traigo unos pollos para pelarlos. A las siete llegarán todos a comer.
-¿Todos? ¿Quiénes son todos?  
-La gente de la Carpa de Cafrune.
Pero todo es poco para fundamentar mi "traición" a la raíces, para justificar lo que no es necesario, porque grandes amores pueden hacer el milagro de hacerte amar a un pueblo ajeno, como al propio. Encontré en la historia de Villa Nueva, el oxígeno que hace que la llama permanezca encendida... y que la vida merezca ser vivida, aún después de que, quien la encendió, ya se haya ido ¡Ah! Otra cosa, 40 líneas son pocas para narrar una vida.

Artistas que pasaron por la casona:
Héctor Gagliardi, Jaime Dávalos, Horacio Guarany, Cafrune y Marito, Chango Juárez, Las voces de Huayra, Luis Landriscina, Argentino Ledesma, Los Altamirano, Los Cuatro de Córdoba, El Chúcaro y Norma Viola, Eduardo Avila, Los Cantores del Alba, Los Hermanos Cuesta, Los Amancay, Enzo Mercado Cabrera, Orlando Veracruz, Miguel Angel Robles, Los Tucu Tucu, Los de Alberdi, Rimoldi Fraga, Juan Bautista... 
 

* Carlota Moreno,
Escritora


Trabajo, sentido común y sensatez 
Escribe
Marcelo Stehli*

Villa Nueva cumple un año más. Un año más donde el sector productivo de nuestra ciudad dio acabadas muestras de querer a esta Villa , contribuyendo día a día, generando nuevos puestos de trabajo y por consecuencia  brindando soluciones de índole social y económico a las familias de nuestra ciudad.
El potencial de Villa Nueva con sus nuevos barrios y  por efecto, el aumento paulatino de la población, requiere de sentido común de las instituciones del medio para aportar las ideas y las soluciones a las problemáticas que se vayan planteando. Por lo tanto, deben trabajar en pos de un bienestar general dejando de lado mezquindades particulares  y priorizar las instituciones más allá de los dirigentes que hoy les toca conducir.
El Estado Municipal debe mostrar sensatez a la hora que se le requiere, diciendo que sí a lo que se puede hacer y…hacerlo; y pidiendo la ayuda necesaria para lo que no esté a su alcance… pero siempre con la verdad sobre la mesa sobre todas las cosas.
A pesar que Villa Nueva cumple muchos años, está todo por hacer…entre todos  con trabajo, sentido común y sobre todas las cosas, con sensatez podremos lograrlo.

¡Feliz cumple Villa Nueva! 

*Titular de Prefabricados de Hormigón 
Villa Nueva SRL


“Que la rica historia villanovense nos colme el alma”
Mi pueblo se viste de fiesta
Escribe
Stella Cittadini de Montes*
Hoy mi pueblo se viste de fiesta. Está de cumpleaños. Como una ciudadana más quiero rendirle mi tributo. Esta vez quiero conjugar el pasado y el presente. Que la rica historia villanovense nos colme el alma y el espíritu, nada mejor para servirnos de ejemplo que mirar el sacrificio, la dedicación y el temple de nuestros padres fundadores. Sólo cuando podemos mirarnos en ellos encontramos la fuerza para no claudicar, para no bajar las banderas, para seguir luchando por nuestros ideales y por lo que más amamos.
Por caminos polvorientos, por llanuras infinitas y hostiles cabalga la imagen perpetua de don Manuel "Quebracho" López, gobernador de Córdoba, quien al alejarse de nuestra Villa deja en remplazo a su hijo José Victorio al frente del Escuadrón López. 
Eran épocas de revoluciones, luchas fraticidas, de anarquía, pero aún así el tezón y el trabajo en condiciones paupérrimas de la época, se crea en Villa Nueva el primer Hospital Militar que extiende sus beneficios a todos los habitantes. Quizás fue allí donde el germen de la solidaridad de este pueblo se sembró. 
En ranchos de paja y adobe no sólo se asistía a los soldados del Regimiento, sino que el largo brazo del amor hacia el prójimo también alcanzó a rozarle la mejilla a los primeros pobladores de la Villa.
Hoy los tiempos son otros, pero los valores perduran a pesar de los años. Nunca renunciaré a tenderle la mano a quien más lo necesita.
No he preguntado en todos estos años de actuación pública la pertenencia política o social de quien ha venido a golpear mi puerta.
No renunciaré a la solidaridad, como tampoco a crear "escuelas de solidaridad" y ello sólo lo podemos hacer desde el ejemplo de cada día.
A lo largo de su historia nuestra ciudad tuvo que padecer muchas tragedias: inundaciones, ciclones, epidemias, por citar algunas. A pesar de ello Villa Nueva volvió a levantarse entre sus ruinas. ¡Pueblo rudo y corajudo si los hay!
Hoy las tragedias son sociales. Sólo basta con caminar las calles o asomarnos por la puerta de los hogares. Nos cuesta mucho dolor y lágrimas... y cuestan vidas inocentes.
No son fatalidades, sino productos muchas veces de la indiferencia, hija directa de la incapacidad, otras veces emparentada con la improvisación social preferida de la demagogia del "día a día".
Si de algo sirve este pensamiento, pues bien, que las presentes y futuras generaciones lo tomen como estandarte: con la seguridad, la vida y el progreso de un pueblo no se juega ni se improvisa. Es tan corrupto el que roba como aquél que asume la condición de guiar los destinos de muchos sin estar preparado ni en condiciones de hacerlo.
En este particular ejercicio de pasado, presente y porvenir, tampoco debemos olvidarnos de quiénes, con honestidad y transparencia, con vigor y tezón lucharon desde sus artes y oficios para que nuestra Villa trascienda y perdure, aquellos que con sus finos versos y escritos colocaron en un pedestal a nuestras letras: gracias "Chiquín" Moreno y don Pablo Granados.
Sus manos moldearon al Gran Capitán de los Andes y al bravo indio pampa, dueño antiguo de la tierra: gracias don Armando Fabre.
A pie o en sulky, su vocación de servicio y militancia política fue un ejemplo para todas las mujeres villanovenses: gracias María Cristina Medina.
Ejemplos como los de ellos hicieron posible forjar una "identidad villanovense" que ha sabido perdurar a través de los tiempos. Sus obras han logrado trascender, a la par de marcar a fuego en el corazón de la gente el sentido y pertenencia a la tierra. No debe haber ligazón más fuerte en kilómetros a la redonda que el querer y sentirse villanovense.
Pertenecer a Villa Nueva debe ser un orgullo para todo vecino. Por eso toda vez que es posible y en cualquier oportunidad, no dudamos decir con el pecho inflamado y la voz en el cuello: "¡Somos de Villa Nueva!"
Mi pueblo, en tu día, Feliz Aniversario.

*Diputada de la Nación.


“Somos los leones; y en nuestro equipo, un gran capitán”
Estamos soportando con estoicismo el temporal
Escribe
Ricardo Kestli
Cuando nos piden que hablemos de nuestra “Patria chica” lo menos que decimos es que nos sentimos orgullosos de ella, que aquí queremos morir y abonar su tierra con nuestra osamenta, excepto algunos casos y que respetamos como Jorge Luis Borges, que quiso hacerlo en Suiza. 

Villa Nueva, según nuestros historiadores, está cumpliendo 181 años, aunque para otros serían algunos más ya que esta Villa nació cuando los primeros colonizadores llegaron por primera vez al Ctalamochita y crearon allí una posta entre el Río de la Plata y el Alto Perú. 
Sin embargo, hoy, a pesar de los años, la realidad demuestra que somos una de las ciudades (pueblo) más empobrecidas de nuestra provincia, y no exageramos; lo reconoce el reciente intendente electo al prometer en su campaña llevar a nuestra ciudad a ocupar uno de los diez mejores lugares como tal. 

Eso sí, somos “ricos” en caudillos o referentes políticos y sin dar nombres (yerba, azúcar, arroz, colchones o chapas de por medio) “lomos negros”, “peludos” o “Gobierno de turno “.  
Y es como dice Mario Alvarez Quiroga en su tema La Nueva Revolución: “A esta mayonesa le falta huevo pal color”. 

Pero aquí estamos soportando con estoicismo este temporal que nos azota desde hace mucho tiempo y según pronóstico extendido será por algún tiempo más. Por dar un sólo ejemplo de nuestra situación y desde el ámbito que nos ha tocado vivir, digo que mientras el mundo entero se reúne en un gran congreso universal a través de Internet, en Villa Nueva no contamos con un auditorio o teatro en donde nuestros estudiantes, músicos, poetas, agrupaciones folclóricas o el grupo Quijotadas, por dar algunos ejemplos, no cuentan con un espacio acorde a sus necesidades. 

Y me pregunto ¿a dónde fueron a parar los fondos (subsidios) que la provincia entregó a nuestras autoridades para refaccionar  “La Casa de la Cultura”, cada vez más deteriorada?

Pero, a pesar de todo, ¡vamos Villa Nueva!... La de los caudillos, diputados, senadores, legisladores, secretario legal y técnico, etcétera, etcétera. Vamos Villa Nueva que estamos últimos en la tabla pero ¿saben qué?,  somos los “leones”, somos Alem y en nuestro equipo tenemos un gran capitán, sí, allá en el fondo está el “Mono” Manzini reventando pelotazos para defender el arco de la “dignidad”: su familia y su pueblo.  ¡Aguante “Mono”!

*Periodista radial



“Es una expresión rítmica del alma...”
La fiesta está siempre ahí
Escribe
Héctor Tulián*
El Carnaval de Villa Nueva es la expresión rítmica del alma, es la alegría de un pueblo.
Nuestro Carnaval tiene un sentido de pertenencia muy arraigado dentro de la sociedad que nace en los barrios, considerados humildes; ellos son los dueños de esta gran fiesta que se realiza en el mes de enero.
En cada comparsa y batucada se ve reflejado el esfuerzo puesto de manifiesto en el ingenio, la astucia y la picardía de utilizar los materiales más insignificantes para lograr algo majestuoso. Todo se hace a fuerza de mucho sacrificio y hasta poniendo dinero a cambio de no recibir el logro esperado.
Pero nuestra fiesta siempre está ahí. Lleva ya 20 años de historia a pesar de los vaivenes de la economía nacional que indefectiblemente la afectaron, pero nunca se dejó de hacer. En el camino quedaron varios centros vecinales y hoy por hoy son solamente cinco los que participan. La ayuda oficial, o sea del municipio a lo largo de estos años, fue muy poca.
En otras ciudades y provincias el municipio apoya el ciento por ciento, logística y económicamente, este tipo de eventos.
Quiero reconocer que en estos años tuve el honor de trabajar con comisiones de distintos centros vecinales que son parte de esta historia del Carnaval. Tengo muchísimas anécdotas; por ahí no recordarlas en este momento sería egoísta, cuando uno avisora que si no hay un cambio de mentalidad y de apoyo del municipio nuestra fiesta no tiene mucho tiempo de subsistencia.
En cuanto a la comparsa que dirijo, "Capricho de los dioses", del barrio Los Olmos, estoy muy orgulloso de la gente que me acompañó durante estos 20 años; de mi familia, siempre incondicional; y de mi gran amiga María, por todos los buenos momentos y los objetivos logrados.
Representamos a Villa Nueva en gran parte de la provincia de Córdoba y la provincia de Buenos Aires. Fuimos la primera comparsa en tener batucada propia que, hoy por hoy, es una de las más reconocidas. Gracias a nuestro Carnaval en distintas escuelas se tocan en las clases de música el ritmo de batucada. En la película "Zambuites" hay una breve reseña de la organización del Carnaval. Gracias a grandes personas que se interesaron en nuestra fiesta, vaya para ellos mi agradecimiento permanente.
El año pasado hemos podido traer, gracias al esfuerzo de los centros vecinales y el municipio, a la batucada de la comparsa Mari-Mari, a sus pasistas y diseñadores.
Mis comienzos dentro de la historia del Carnaval fueron: los dos primeros años en Villa del Parque, después algunos años en barrio Florida y los últimos 12 años en mi querido barrio Los Olmos.
Acordarme de todos, me es imposible, asi como redactarlo en una nota, ya que es tanta la gente  de los distintos barrios; sobre todo  las chicas y los chicos que bailaron a lo largo de tantos años en las distintas comparsas. Muchos de ellos hoy son padres y sus hijos siguen los mismos pasos,  son  bailarines de las distintas delegaciones.
A todos los centros vecinales que participaron en estos 20 años de nuestra fiesta. ¡Gracias!
Cuando la muerte me tienda sus manos y no me deje danzar por la larga avenida en esas noches de Carnaval, no se pongan tristes, levanten sus miradas al cielo y recen una plegaria, hagan sus bombos sonar y si una lágrima por sus rostros se derrama en soledad, sonrían que yo estaré a su lado, porque yo soy el Carnaval.
En tu día, Villa Nueva: Feliz Aniversario.
*Coordinador de comparsa


“Allí se ve plasmada la voluntad y el esfuerzo”
Los colores de Alem
Escribe
Agustín  “Pichón” Sparza
Formación del equipo de Alem de 1926, poco antes de la fundación oficial del Club

Por varios años el color del club fue el rojo. Pero en oportunidad de la visita del club Belgrano de Córdoba, cuyo presidente era el señor Moreno, hermano de don Manuel Modesto Moreno,  político villanovense, en un encuentro realizado en la famosa Leonera, sobre calle Buenos Aires, estos visitantes le proponen al club llevar el color celeste en la camiseta, propuesta que aceptan identificándose así, por varias temporadas.
Tiempo más tarde, Alem vende a Chacarita Juniors de AFA al famoso Julio Costa, y a partir de esa venta, el club mencionado le regala a Alem los colores negro, blanco y rojo, los que lleva en la actualidad.
A 181 años de nuestra ciudad, vienen a nuestro recuerdo anécdotas, hechos importantes, amigos que ya no están pero que formaron parte de la historia de Villa Nueva; y hago un alto, y desde mi memoria aparece relevante el club Alem, fundado el 9 de agosto de 1926 en la casa de la familia Aquitapace, allí reunidos: Bailone, Romero, Gabetta, Grassani, Sparza, Amor, Lozano, Bertinotti, Rucone, un puñado de hombres dispuesto a poner la impronta del esfuerzo mancomunado para darle nacimiento a esta institución, y de verdad lo lograron; hoy pasamos por calle Marcos Juárez y se ve imponente, no tanto por su estructura sino porque allí se ve plasmada la voluntad y esfuerzo concretados por hombres de una comunidad que todo lo forjaron mediante fiestas populares y de tradición, más las cuotas de los socios.
Después de muchos años de rigurosa actividad social, nuestro club, por cuestiones adversas, entra en un letargo; sólo está su edificio, pero sin vida.  
Y vuelve a repetirse la historia como en aquel 9 de agosto, viejos "leones" se encuentran, algunos descendientes de aquellos pioneros, una bocanada de aire nuevo envuelve a nuestro club y se van integrando un sin fin de personas ansiosas de colaborar, si hasta se diría que estaban al acecho para recuperar el tiempo perdido; y otra vez los socios, las fiestas a beneficio, "La cancha ya es nuestra", y proyectos que no tardaremos en concretar hasta que nos den las fuerzas y nos aguanten los años. Después seguramente otros "leones" volverán a juntarse para continuar y mantener vivo a nuestro club, el rojo y blanco, el mejor.



Pueblo con historia
Escribe
José Luis “Pucho” Ponce*

“Villa Nueva: un pueblo con historia”. Con esta frase, tomada de prestado del título del libro de Pablo Granados, hago una reflexión respecto a lo que significó para mí esta querida ciudad. 
Pensar en Villa Nueva, es recordar antes que nada a mi padre, Jorge Rogelio Ponce, quien fuera comisario  de la ciudad unos cuantos años. El nació allí en 1921 y descansa allí, en la tierra, a pedido suyo. "Quiero que mis restos descansen en la tierra de mi Villa Nueva…", ese fue si se quiere, su lema y su por qué vivir. 
Recordar a Villa Nueva es ver una película  que tiene que ver con mi infancia, con el río, con mis amigos queridos, que por mi trabajo veo muy poco, con la sirena de la Nestlé (yo vivía al frente), con los helados del Mila, en su carrito todos los veranos. Las cenas en la casa del Chiquín Moreno (mi tío), el club 9 de Julio y los locros del Oscar Ponce (otro tío más). Es la estatua de San Martín  sentado, la única que hay, del querido Armando Fabre; la de Yrigoyen, en el parque; los partidos de truco en el club Algarrobo y los bailes de Carnaval del club Alem. Es la camiseta tricolor de Alem y la zurda mágica del "Beto Schiblin", y el arco imbatible de "Orenito", el cabezazo del "Lungo" Abatedaga y la pierna fuerte de Ampoli, el ruido de las motos de los hermanos Puente, el fantasma de Dorotea... y de otras tantas cautivas anónimas, de los malones, de todos los personajes que podríamos imaginar que pasaron por la antigua Posta de Ferreyra. ¡Ah!, los tangos del Chiquito Bringas, el Bar del Gallego  Manuel Armada, los "Huayras"  que rugían sus motores en el taller de Pronello, los "verdecitos" de la empresa La Estrella, que no pasaban jamás.
Es caminar por la calle Deán Funes y recordar los primeros besos del amor que golpeaban las puertas de mi corazón, es "putear" por la tierra, siempre había tierra, siempre. Y viento. Y los primeros ensayos, donde soñaba con ser músico, con el Eduardo, el Juan Manuel, el flaco Grosso, el gordo Dolfi, la "Perra Fernández", el "Alberto", el "Pocho", el "Miguel" y su renoleta, las escobas de Roatta, el acordeón de Coppari, mis barriletes enganchados en las antenas… 

No sé, son muchas cosas que pasan por mi cabeza, en un breve lapso de tiempo: "...Cómo puede ser que mientras bajo en el ascensor cinco pisos, puedo pensar y recordar casi toda mi vida y, si te lo quiero contar, no me alcanzaría lo que resta de mi vida…" , esto decía Charlie Parker, y me pasa lo mismo. No les puedo contar todo.
Lo importante es que mi madre, "la señorita Selva", para muchos de sus ex alumnos, sigue siendo, contra viento y marea, una ciudadana de Villa Nueva, y si bien yo nací en la otra Villa,  la María, las cosas más lindas me pasaron en esta  Villa, la Villa Nueva, que pocos saben que es la más vieja de las Villas.

* Músico, integrante de Los Tekis


Es una ciudad tranquila...
Escribe
Francisco Enrique “Pancho” Bordini*

Veo que Villa Nueva está creciendo en diferentes niveles, por ejemplo, a nivel cultural. Gracias a Dios la ciudad siempre ha tenido personas importantes en todos los ámbitos. En la escritura a Pablo Granados por ejemplo, en escultura a Armando Fabre, en la música a Héctor Díaz quien fuera el inventor de la “Canción a Villa Nueva”. El ahora está en Córdoba y bastante delicado de salud. Desde el Rotary que en este momento presido, queremos publicarle un libro que ha escrito él.
Industrialmente también ha mejorado mucho. Tenemos las plantas de Nestlé, Noal y DPA. Poblacionalmente es increíble, además contamos con countries muy importantes y con salones de fiesta como Monet, por ejemplo.
La ciudad es muy tranquila, es una de nuestras cualidades, como el río. Al contrario que en Villa María que para vivir hay que irse cada vez más lejos del centro por los costos. 
Esta es una ciudad que transmite su querencia, nosotros la queremos y la defendemos a ultranza, más allá de sus dificultades. Yo tengo que decir que no nací aquí, sino en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Mi papá, en esa época trabajaba como guardahilo en las cuadrillas de ampliación de las líneas telegráficas. Y pidió base en Villa María porque le gustaba esta zona y al tiempo nos instalamos en Villa Nueva.
En cuanto a los problemas que tiene la ciudad, yo pienso que deberíamos hacer que los chicos y adolescentes aprendan a cuidar las cosas, que se den cuenta que lo que Villa Nueva tiene es también para ellos. Eso se tendría que enseñar en las escuelas como una materia, no como algo en el aire.
Yo a la ciudad la conozco desde siempre y he trabajado para ella y también por ella. Estuve en el club Alem hasta el año ´90 donde salimos campeones por primera vez en un torneo nacional de fútbol infantil (CIFIA), en Pilar.
Ahora, con el Rotary (el 18) vamos a homenajear a las abuelas en el Hogar de Día, en conjunto con la gente de Quijotada y Radio del Rosario. Con Quijotada también vamos a hacer una charla sobre el SIDA en las escuelas secundarias para quinto y sexto año y pensamos hacer otra en las escuelas primarias pero para el año que viene. Además estamos por conseguir dos baños para el jardín que está en barrio Ctalamochita.
(testimonio recogido oralmente)

* Cartero, presidente del Rotary Club Villa Nueva, 
secretario adjunto del Sindicato del Correo y
 concejal electo por UPC


“Ella va con uno adonde quiera que uno vaya”
El respeto y la felicidad
Escribe
Sergio Vaudagnotto*
Villa Nueva es, ante todo, la raíz; el principio de una cultura en la que se igualan los hijos; la elevación del respeto al prójimo. Vos entrabas a la Marcos Juárez por lo de Renato Machionatto y te sabías de memoria la lista de todos los que ibas a encontrar, a saludar, al tiempo que acopiabas los mensajes de afecto para los tuyos. Así, con sólo caminar por esa calle llegabas a casa con las palabras amistosas de los Mangiarotti, de los Cornejo, de las Paradella, de los Maestro, de Ramón Lazo (siempre sentado en su banco en la puerta de la Municipalidad), de Moreno, del Bataraz, de los Cani, de Julio y Miguelito, de Pira y Helenita y de tantísimos más... En cada cuadra te cruzabas con personas entrañables, como para recitar los apellidos con respeto ante tus padres. Y por cada esquina giraba el viento enredándose en eucaliptos, sauces y paraísos, sobre todo paraísos. Es que aquello era el paraíso, cuadriculado por la estela que dejaban las jardineras con las que Don Martina, Don Miguel y Tito Botta repartían el pan y arrojaban caramelos Misky para los chicos.
Todo nos pertenecía: los botines de los jugadores de Alem que pisaban la tierra seca de la primera Leonera (en la Buenos Aires, entre Comercio y Deán Funes), las camisetas colgadas en el patio de la casa del Bambino Guardatti, las ruedas de las bicicletas del Coco Cáceres, las bochas que rodaban por el Parque y por el campito de Rubiolo, las mesas y las sillas de chapa en las que nos sentábamos a ver pasar el corso, el palco de los desfiles, las manos de Armando Fabre, la memoria de Pablo Granados, la Casona de Maruja Pereyra, los bancos de la carpintería de Don Guido, los acordes de las guitarras que sonaban en la casa de Chiquín Moreno... Todo era de todos y la felicidad era tan sencilla como patear el guadal en el Zanjón, intentando no caer a las “ciénagas”.

A Villa Nueva no hace falta volver si te toca estar lejos, porque ella va con uno a donde quiera que uno vaya. Además, de Villa Nueva lo único que se va sin darse cuenta es el agua del río.
Feliz cumpleaños a todos los villanovenses, y que el padre Hugo los bendiga.

*Fue jugador de Alem. Pasó por las redacciones de Agencia DyN, Heraldo de Aragón y Página/12. Hoy Coordina la Redacción de EL DIARIO