Ruta alternativa
Viajeros
del Primer Mundo
Escribe: El
peregrino impertinente
Las injusticias
de la vida. Nosotros como unos piringundines gastando todo nuestro poco
dinero en la verdulería, y otros despilfarrando euros, dolares,
libras exterlinas y rupias por los cinco continentes. Viajeros del Primer
Mundo que les dicen. Seres unjidos por la bendición del capital.
Humanoides que pueden darse el gusto de caminar los caminos y de recorrer
los recorridos con un par de billetes de ésos que acá valen
más que un tomate perita.
Si hablamos
del aspecto físico, son muy fáciles de reconocer: la mayoría
presentan cabelleras rubias (los ingleses más tirando al colorado,
decorado con pecas), modernas cámaras colgando del cuello y, algunos,
dialectos incomprensibles (germanos, japoneses, escandinavos, todos de
ese bárbaro hemisferio norte).
A mí
se me chorrean las babas cuando los veo sentados en los bares y restaurantes
del subdesarrollo. Los tipos se sientan y piden. Ni preguntan los precios,
como los porteños de los cuentos de Cacho. Se dan el gusto de tirarse
una tremenda panzada, con los mejores vinos locales, y eso apenas les cuesta
una insignificante fracción de sus monedas nacionales.
¡Como
puede ser! ¡Fulanos descarados, haciendo esas obsenidades sin ningún
tipo de consideración por el prójimo! ¡Frente a nosotros,
que tenemos que vender al perro para irnos un fin de semana a las sierras,
y cuando nos vamos llueve los tres días seguidos! Alguien se tendría
que encargar de tantos desniveles en el mundo.
Ya nos tocará
a nosotros
Pero no quiero
irme por las ramas del discurso revolucionario. Ya tendré oportunidad
de desatar terremotos, arengando a las masas desde esta columna. Por ahora
vuelvo al tema de los turistas exclusivos. Esos desgraciados ... los he
visto aquí y allá. Y más de una vez les he dicho "No,
no, no. Muy mal, muy mal" y también les he dicho "¿Qué
se creen eh?¿Que van a andar por la vida así, disfrutando
como si nada, siendo ‘felizes’ viajando y todo eso?", y he culminado con
un "No, así no son las cosas. Ya llegará el día del
arrepentimiento y ahí yo seré quien ríe". Pero nunca
me respondieron los muy cobardes. Quizás no me hayan entendido por
el idioma. No sé, no sé, en todo caso eso es problema de
ellos. Mientras tanto yo conservo mi conciencia aseada.
Así
están dadas las cosas en estos tiempos. Con mucho viaje para unos
y palangana en el patio para otros. Igual, a no desalentarse mis camaradas.
Desde aquí los insto a seguir soñando con unas vacaciones
como la de estos filibusteros de arriba del mapa. Esperen nomás
que ‘empieze’ a bajar el dólar y ¡ja!, ahí sí
que se arma la de San Quintín. Entonces seremos nosotros los que
nos llenaremos de autoagasajos en tierras extranjeras, sin ningún
tipo de remordimiento. Ya estoy sintiendo los vientos de cambio. Ah no,
era el ventilador de pie que terminé de pagar el mes pasado. Pucha
digo...
Villa Nueva
- SUPLEMENTO ESPECIAL
Villa Nueva:
esa pasión
Villa Nueva,
villa antigua, celebra un nuevo aniversario. La villa de las calles de
tierra, del ser sencillo, de los Carnavales, del “muerda Alem”, de los
caudillos y las noches de bombo y guitarra, vuelve a celebrar. Profunda
en su modestia pueblera, orgullosa de su Defensa y defensora de su orgullo,
levanta su copa de vino amigo y canta, contra viento y marea. Si se busca
una palabra para definirla, podría usarse el término “identidad”,
porque cierto es que son pocas las ciudades en esta pampa gringa que tenga
un sello personal tan marcado. Algunas voces que se han aquerenciado con
ella, le rinden homenaje en estas páginas que siguen
“Y las
calles, aún de tierra, me iban a envolver
con sus
arenillas en cada porrazo con mi bicicleta”
La ciudad
adonde me trasplantaron
Escribe
Carlota Moreno*
Horacio Guarany,
uno de los tantos célebres habitantes de las noches de asado y guitarreada
en la casa de los Moreno
Algunos pueden
pensar que soy de aquí, pero yo soy de allá.
Confieso que
hace tiempo que vengo traicionando a mis raíces. Si bien nací
en tierra neutral (una colonia de gringos), mis padres, mis abuelos plantaron
su vida en el corazón mismo de la joven Villa María.
José
Ingenieros 68. ¿Te dice algo?
Sí,
escuela José Ingenieros, Biblioteca Mariano Moreno, heladería
Repossi, Nonis Maquinarias Agrícolas, Veterinaria Negro... y la
plaza. Esa bellísima plaza que fue juego de las escondidas, con
los Mirotti, con los Forestello, los Cravarezza y...
¡Si
habré apretado "la ñata contra el vidrio" para ver los espectáculos
de La Esperanza!
Pero todo
se esfuma... los abuelos tomaron caminos celestiales... la puerta se tiñó
de ausencias... y elegimos otro lugar... ¡Bendito sea!
Villa Nueva
y Chiquín Moreno, me iban a desviar, con amor, de ese sendero.
Y las calles,
aún de tierra, me iban a envolver con sus arenillas en cada porrazo
con mi bicicleta.
Ya no era
la esquina de Santa Fe y José Ingenieros. Era la esquina de Caicoya
y el Correo.
Sentados en
el cordón de la vereda, el "Topi", el "Pájaro" y el "Chiquín",
con las rodillas percudidas de campito.
-¿Querés
que te acompañe?
¡Mirá
si me habrá acompañado que accedí al trasplante para
amar lo que él amaba!
Era el hijo
de Manuel Modesto Moreno, cuya familia estaba en Villa Nueva desde 1866.
Nieto de Gerónimo
Casas, cuya morada aún está de pie desde 1881 en Deán
Funes 1191 y habitada por sus descendientes (mis hijas).
Y rastreamos
juntos tantas cosas, tantas vidas. Reiteramos una y otra vez las tradiciones
que respetó y difundió su padre como ciudadano y como político
cuando levantó el monolito al Paso de Ferreyra, se entreveró
en las jineteadas y desfiló de gaucho siendo intendente.
Por reeditar
los afanes de su padre, lo seguí, lo apoyé, compartí
con él sus ilusas aspiraciones, en todo ese bagaje de sueños
nutridos por la sangre de sus antepasados.
Yo no viví
los pasajes de su niñez bajo el peral o las higueras de mieles de
febrero, pero riego sus raíces todos los días, como riego
todas sus pasiones, que él las hizo mías.
Por los años
'40 pasaron por esta casa, cuando don Manuel era su morador, muchos personajes,
artistas y políticos de fama.
En mi historia,
relatada bajo el nombre de "Casa de mujeres" cuento con la voz de Chiquín:
"Yo era niño
pero mi alegría estaba sentada al lado de la alegría de mi
padre...
...Todo huele
a recuerdos como huelen los pastos mojados.
Los grillos
y la enredadera son testigos de las pisadas de los antiguos huéspedes,
unos políticos; otros cantores.
Allí
viví en noches serenateras, el licor fuerte de nuestra música
folclórica, y también el decir poético de sus creadores,
de los juglares de la tierra.
Desde ahí
recogí costumbres, me engalané de zambas y vibré en
el polvo de un malambo...
...¡Era
tan pequeño pero aún me acuerdo de los alados huéspedes!
Los veo aún entre la bruma de los amaneceres.
Aquellos hermanos
Gani, con ese mundo fantástico de los circos. En mi memoria hacen
aún piruetas en las tensas cuerdas de los espacios...
...El Chango
Rodríguez, Ciriaquito Ortiz, Edmundo Rivero. ¡Sí, hoy
son estatuas vivientes que transitan el patio... y veo también a
Ramón Espeche en un salto bailarín que dibuja alas en el
aire que se respira desde el fondo de la historia de esta casa... Y me
hice grande entre esas cosas. Me contagié de su magia guardada en
el grimorio de la vieja Villa.
Viví
el abrazo, el saludo, la fiesta y miles de días seguidos de venturosos
poemas.
¡Cuántas
noches, cuántos amaneceres en el patio borrachito de alegrías,
húmedo del rocío temprano; ronca la voz de hablar y de reír;
porque sí nomás, porque estábamos contentos.
Contentos
de compartir la fiesta, de elevar loas a la tierra."
Cómo
no íbamos a seguir nosotros, en esa casa, verdadera caja de resonancias
tradicionales, con esa valiosa costumbre. Y gracias a Dios pudimos hacerlo.
"El mismo patio,
otro naranjo que nos dio la vida en la almendra de corazón dulce...
el calor de adentro está encendido en el tizón de los 60...
...me despertaron
las notas de una guitarra...
¡No
he de olvidar nunca esos despertares de la casona en la acústica
de las auroras de enero!"
Dice Adriana,
la mayor de nuestras hijas aquel día que no pudo bailar una zamba
con Santiago Ayala, que ella decía, estaba "mareadito".
-"¿Está
Chiquín?, dijo el hombre de escasa barba y gran sonrisa...
-Pasá
Jaime, yo siempre estoy para los amigos... tres días... trescientas
docenas de empanadas, tres asados al atardecer y tres gloriosas noches
de Jaime Dávalos en la casona de tantos y tantos ecos.
-¿Cómo
anda la señora de la casa?
Aquí,
como siempre, en la cocina y pronta a ofrecerle lo que guste, don Luis.
-Pues, no
va a creer patrona, de tanto andar por "hay", entre parrillas, churrascos
y asadores, se me ha antojao un caldo... de esos calditos cuadrados que
vienen ahora... ¡Nada de ir al gallinero para tomar una sopita!"
¡Qué
prudente era este gran cuentista, don Landriscina , que me había
"espiado" la heladera... y no quería pedir lo que no había.
-¡Adelante,
Horacio, el mate lo está esperando!... y la cabeza guateada también.
-¡Otra
vez la puerta! No señora, no hay más lugar, no insista.
-¡Pero
si soy la dueña de casa!
-¡Ay!
Perdone... no sabía...
-Señora,
me manda Chiquín...
-Pero, Guridi...
pase usted... ¡Como si yo no conociera a mi marido!
-Es que traigo
unos pollos para pelarlos. A las siete llegarán todos a comer.
-¿Todos?
¿Quiénes son todos?
-La gente
de la Carpa de Cafrune.
Pero todo
es poco para fundamentar mi "traición" a la raíces, para
justificar lo que no es necesario, porque grandes amores pueden hacer el
milagro de hacerte amar a un pueblo ajeno, como al propio. Encontré
en la historia de Villa Nueva, el oxígeno que hace que la llama
permanezca encendida... y que la vida merezca ser vivida, aún después
de que, quien la encendió, ya se haya ido ¡Ah! Otra cosa,
40 líneas son pocas para narrar una vida.
Artistas que
pasaron por la casona:
Héctor
Gagliardi, Jaime Dávalos, Horacio Guarany, Cafrune y Marito, Chango
Juárez, Las voces de Huayra, Luis Landriscina, Argentino Ledesma,
Los Altamirano, Los Cuatro de Córdoba, El Chúcaro y Norma
Viola, Eduardo Avila, Los Cantores del Alba, Los Hermanos Cuesta, Los Amancay,
Enzo Mercado Cabrera, Orlando Veracruz, Miguel Angel Robles, Los Tucu Tucu,
Los de Alberdi, Rimoldi Fraga, Juan Bautista...
* Carlota
Moreno,
Escritora
Trabajo, sentido
común y sensatez
Escribe
Marcelo Stehli*
Villa Nueva
cumple un año más. Un año más donde el sector
productivo de nuestra ciudad dio acabadas muestras de querer a esta Villa
, contribuyendo día a día, generando nuevos puestos de trabajo
y por consecuencia brindando soluciones de índole social y
económico a las familias de nuestra ciudad.
El potencial
de Villa Nueva con sus nuevos barrios y por efecto, el aumento paulatino
de la población, requiere de sentido común de las instituciones
del medio para aportar las ideas y las soluciones a las problemáticas
que se vayan planteando. Por lo tanto, deben trabajar en pos de un bienestar
general dejando de lado mezquindades particulares y priorizar las
instituciones más allá de los dirigentes que hoy les toca
conducir.
El Estado
Municipal debe mostrar sensatez a la hora que se le requiere, diciendo
que sí a lo que se puede hacer y…hacerlo; y pidiendo la ayuda necesaria
para lo que no esté a su alcance… pero siempre con la verdad sobre
la mesa sobre todas las cosas.
A pesar que
Villa Nueva cumple muchos años, está todo por hacer…entre
todos con trabajo, sentido común y sobre todas las cosas,
con sensatez podremos lograrlo.
¡Feliz
cumple Villa Nueva!
*Titular
de Prefabricados de Hormigón
Villa Nueva
SRL
“Que la rica
historia villanovense nos colme el alma”
Mi pueblo
se viste de fiesta
Escribe
Stella Cittadini
de Montes*
Hoy mi pueblo
se viste de fiesta. Está de cumpleaños. Como una ciudadana
más quiero rendirle mi tributo. Esta vez quiero conjugar el pasado
y el presente. Que la rica historia villanovense nos colme el alma y el
espíritu, nada mejor para servirnos de ejemplo que mirar el sacrificio,
la dedicación y el temple de nuestros padres fundadores. Sólo
cuando podemos mirarnos en ellos encontramos la fuerza para no claudicar,
para no bajar las banderas, para seguir luchando por nuestros ideales y
por lo que más amamos.
Por caminos
polvorientos, por llanuras infinitas y hostiles cabalga la imagen perpetua
de don Manuel "Quebracho" López, gobernador de Córdoba, quien
al alejarse de nuestra Villa deja en remplazo a su hijo José Victorio
al frente del Escuadrón López.
Eran épocas
de revoluciones, luchas fraticidas, de anarquía, pero aún
así el tezón y el trabajo en condiciones paupérrimas
de la época, se crea en Villa Nueva el primer Hospital Militar que
extiende sus beneficios a todos los habitantes. Quizás fue allí
donde el germen de la solidaridad de este pueblo se sembró.
En ranchos
de paja y adobe no sólo se asistía a los soldados del Regimiento,
sino que el largo brazo del amor hacia el prójimo también
alcanzó a rozarle la mejilla a los primeros pobladores de la Villa.
Hoy los tiempos
son otros, pero los valores perduran a pesar de los años. Nunca
renunciaré a tenderle la mano a quien más lo necesita.
No he preguntado
en todos estos años de actuación pública la pertenencia
política o social de quien ha venido a golpear mi puerta.
No renunciaré
a la solidaridad, como tampoco a crear "escuelas de solidaridad" y ello
sólo lo podemos hacer desde el ejemplo de cada día.
A lo largo
de su historia nuestra ciudad tuvo que padecer muchas tragedias: inundaciones,
ciclones, epidemias, por citar algunas. A pesar de ello Villa Nueva volvió
a levantarse entre sus ruinas. ¡Pueblo rudo y corajudo si los hay!
Hoy las tragedias
son sociales. Sólo basta con caminar las calles o asomarnos por
la puerta de los hogares. Nos cuesta mucho dolor y lágrimas... y
cuestan vidas inocentes.
No son fatalidades,
sino productos muchas veces de la indiferencia, hija directa de la incapacidad,
otras veces emparentada con la improvisación social preferida de
la demagogia del "día a día".
Si de algo
sirve este pensamiento, pues bien, que las presentes y futuras generaciones
lo tomen como estandarte: con la seguridad, la vida y el progreso de un
pueblo no se juega ni se improvisa. Es tan corrupto el que roba como aquél
que asume la condición de guiar los destinos de muchos sin estar
preparado ni en condiciones de hacerlo.
En este particular
ejercicio de pasado, presente y porvenir, tampoco debemos olvidarnos de
quiénes, con honestidad y transparencia, con vigor y tezón
lucharon desde sus artes y oficios para que nuestra Villa trascienda y
perdure, aquellos que con sus finos versos y escritos colocaron en un pedestal
a nuestras letras: gracias "Chiquín" Moreno y don Pablo Granados.
Sus manos
moldearon al Gran Capitán de los Andes y al bravo indio pampa, dueño
antiguo de la tierra: gracias don Armando Fabre.
A pie o en
sulky, su vocación de servicio y militancia política fue
un ejemplo para todas las mujeres villanovenses: gracias María Cristina
Medina.
Ejemplos como
los de ellos hicieron posible forjar una "identidad villanovense" que ha
sabido perdurar a través de los tiempos. Sus obras han logrado trascender,
a la par de marcar a fuego en el corazón de la gente el sentido
y pertenencia a la tierra. No debe haber ligazón más fuerte
en kilómetros a la redonda que el querer y sentirse villanovense.
Pertenecer
a Villa Nueva debe ser un orgullo para todo vecino. Por eso toda vez que
es posible y en cualquier oportunidad, no dudamos decir con el pecho inflamado
y la voz en el cuello: "¡Somos de Villa Nueva!"
Mi pueblo,
en tu día, Feliz Aniversario.
“Somos los
leones; y en nuestro equipo, un gran capitán”
Estamos
soportando con estoicismo el temporal
Escribe
Ricardo Kestli
Cuando nos piden
que hablemos de nuestra “Patria chica” lo menos que decimos es que nos
sentimos orgullosos de ella, que aquí queremos morir y abonar su
tierra con nuestra osamenta, excepto algunos casos y que respetamos como
Jorge Luis Borges, que quiso hacerlo en Suiza.
Villa Nueva,
según nuestros historiadores, está cumpliendo 181 años,
aunque para otros serían algunos más ya que esta Villa nació
cuando los primeros colonizadores llegaron por primera vez al Ctalamochita
y crearon allí una posta entre el Río de la Plata y el Alto
Perú.
Sin embargo,
hoy, a pesar de los años, la realidad demuestra que somos una de
las ciudades (pueblo) más empobrecidas de nuestra provincia, y no
exageramos; lo reconoce el reciente intendente electo al prometer en su
campaña llevar a nuestra ciudad a ocupar uno de los diez mejores
lugares como tal.
Eso sí,
somos “ricos” en caudillos o referentes políticos y sin dar nombres
(yerba, azúcar, arroz, colchones o chapas de por medio) “lomos negros”,
“peludos” o “Gobierno de turno “.
Y es como
dice Mario Alvarez Quiroga en su tema La Nueva Revolución: “A esta
mayonesa le falta huevo pal color”.
Pero aquí
estamos soportando con estoicismo este temporal que nos azota desde hace
mucho tiempo y según pronóstico extendido será por
algún tiempo más. Por dar un sólo ejemplo de nuestra
situación y desde el ámbito que nos ha tocado vivir, digo
que mientras el mundo entero se reúne en un gran congreso universal
a través de Internet, en Villa Nueva no contamos con un auditorio
o teatro en donde nuestros estudiantes, músicos, poetas, agrupaciones
folclóricas o el grupo Quijotadas, por dar algunos ejemplos, no
cuentan con un espacio acorde a sus necesidades.
Y me pregunto
¿a dónde fueron a parar los fondos (subsidios) que la provincia
entregó a nuestras autoridades para refaccionar “La Casa de
la Cultura”, cada vez más deteriorada?
Pero, a pesar
de todo, ¡vamos Villa Nueva!... La de los caudillos, diputados, senadores,
legisladores, secretario legal y técnico, etcétera, etcétera.
Vamos Villa Nueva que estamos últimos en la tabla pero ¿saben
qué?, somos los “leones”, somos Alem y en nuestro equipo tenemos
un gran capitán, sí, allá en el fondo está
el “Mono” Manzini reventando pelotazos para defender el arco de la “dignidad”:
su familia y su pueblo. ¡Aguante “Mono”!
“Es una
expresión rítmica del alma...”
La fiesta
está siempre ahí
Escribe
Héctor
Tulián*
El Carnaval de
Villa Nueva es la expresión rítmica del alma, es la alegría
de un pueblo.
Nuestro Carnaval
tiene un sentido de pertenencia muy arraigado dentro de la sociedad que
nace en los barrios, considerados humildes; ellos son los dueños
de esta gran fiesta que se realiza en el mes de enero.
En cada comparsa
y batucada se ve reflejado el esfuerzo puesto de manifiesto en el ingenio,
la astucia y la picardía de utilizar los materiales más insignificantes
para lograr algo majestuoso. Todo se hace a fuerza de mucho sacrificio
y hasta poniendo dinero a cambio de no recibir el logro esperado.
Pero nuestra
fiesta siempre está ahí. Lleva ya 20 años de historia
a pesar de los vaivenes de la economía nacional que indefectiblemente
la afectaron, pero nunca se dejó de hacer. En el camino quedaron
varios centros vecinales y hoy por hoy son solamente cinco los que participan.
La ayuda oficial, o sea del municipio a lo largo de estos años,
fue muy poca.
En otras ciudades
y provincias el municipio apoya el ciento por ciento, logística
y económicamente, este tipo de eventos.
Quiero reconocer
que en estos años tuve el honor de trabajar con comisiones de distintos
centros vecinales que son parte de esta historia del Carnaval. Tengo muchísimas
anécdotas; por ahí no recordarlas en este momento sería
egoísta, cuando uno avisora que si no hay un cambio de mentalidad
y de apoyo del municipio nuestra fiesta no tiene mucho tiempo de subsistencia.
En cuanto
a la comparsa que dirijo, "Capricho de los dioses", del barrio Los Olmos,
estoy muy orgulloso de la gente que me acompañó durante estos
20 años; de mi familia, siempre incondicional; y de mi gran amiga
María, por todos los buenos momentos y los objetivos logrados.
Representamos
a Villa Nueva en gran parte de la provincia de Córdoba y la provincia
de Buenos Aires. Fuimos la primera comparsa en tener batucada propia que,
hoy por hoy, es una de las más reconocidas. Gracias a nuestro Carnaval
en distintas escuelas se tocan en las clases de música el ritmo
de batucada. En la película "Zambuites" hay una breve reseña
de la organización del Carnaval. Gracias a grandes personas que
se interesaron en nuestra fiesta, vaya para ellos mi agradecimiento permanente.
El año
pasado hemos podido traer, gracias al esfuerzo de los centros vecinales
y el municipio, a la batucada de la comparsa Mari-Mari, a sus pasistas
y diseñadores.
Mis comienzos
dentro de la historia del Carnaval fueron: los dos primeros años
en Villa del Parque, después algunos años en barrio Florida
y los últimos 12 años en mi querido barrio Los Olmos.
Acordarme
de todos, me es imposible, asi como redactarlo en una nota, ya que es tanta
la gente de los distintos barrios; sobre todo las chicas y
los chicos que bailaron a lo largo de tantos años en las distintas
comparsas. Muchos de ellos hoy son padres y sus hijos siguen los mismos
pasos, son bailarines de las distintas delegaciones.
A todos los
centros vecinales que participaron en estos 20 años de nuestra fiesta.
¡Gracias!
Cuando la
muerte me tienda sus manos y no me deje danzar por la larga avenida en
esas noches de Carnaval, no se pongan tristes, levanten sus miradas al
cielo y recen una plegaria, hagan sus bombos sonar y si una lágrima
por sus rostros se derrama en soledad, sonrían que yo estaré
a su lado, porque yo soy el Carnaval.
En tu día,
Villa Nueva: Feliz Aniversario.
*Coordinador
de comparsa
“Allí
se ve plasmada la voluntad y el esfuerzo”
Los colores
de Alem
Escribe
Agustín
“Pichón” Sparza
Formación
del equipo de Alem de 1926, poco antes de la fundación oficial del
Club
Por varios
años el color del club fue el rojo. Pero en oportunidad de la visita
del club Belgrano de Córdoba, cuyo presidente era el señor
Moreno, hermano de don Manuel Modesto Moreno, político villanovense,
en un encuentro realizado en la famosa Leonera, sobre calle Buenos Aires,
estos visitantes le proponen al club llevar el color celeste en la camiseta,
propuesta que aceptan identificándose así, por varias temporadas.
Tiempo más
tarde, Alem vende a Chacarita Juniors de AFA al famoso Julio Costa, y a
partir de esa venta, el club mencionado le regala a Alem los colores negro,
blanco y rojo, los que lleva en la actualidad.
A 181 años
de nuestra ciudad, vienen a nuestro recuerdo anécdotas, hechos importantes,
amigos que ya no están pero que formaron parte de la historia de
Villa Nueva; y hago un alto, y desde mi memoria aparece relevante el club
Alem, fundado el 9 de agosto de 1926 en la casa de la familia Aquitapace,
allí reunidos: Bailone, Romero, Gabetta, Grassani, Sparza, Amor,
Lozano, Bertinotti, Rucone, un puñado de hombres dispuesto a poner
la impronta del esfuerzo mancomunado para darle nacimiento a esta institución,
y de verdad lo lograron; hoy pasamos por calle Marcos Juárez y se
ve imponente, no tanto por su estructura sino porque allí se ve
plasmada la voluntad y esfuerzo concretados por hombres de una comunidad
que todo lo forjaron mediante fiestas populares y de tradición,
más las cuotas de los socios.
Después
de muchos años de rigurosa actividad social, nuestro club, por cuestiones
adversas, entra en un letargo; sólo está su edificio, pero
sin vida.
Y vuelve a
repetirse la historia como en aquel 9 de agosto, viejos "leones" se encuentran,
algunos descendientes de aquellos pioneros, una bocanada de aire nuevo
envuelve a nuestro club y se van integrando un sin fin de personas ansiosas
de colaborar, si hasta se diría que estaban al acecho para recuperar
el tiempo perdido; y otra vez los socios, las fiestas a beneficio, "La
cancha ya es nuestra", y proyectos que no tardaremos en concretar hasta
que nos den las fuerzas y nos aguanten los años. Después
seguramente otros "leones" volverán a juntarse para continuar y
mantener vivo a nuestro club, el rojo y blanco, el mejor.
Pueblo
con historia
Escribe
José
Luis “Pucho” Ponce*
“Villa Nueva:
un pueblo con historia”. Con esta frase, tomada de prestado del título
del libro de Pablo Granados, hago una reflexión respecto a lo que
significó para mí esta querida ciudad.
Pensar en
Villa Nueva, es recordar antes que nada a mi padre, Jorge Rogelio Ponce,
quien fuera comisario de la ciudad unos cuantos años. El nació
allí en 1921 y descansa allí, en la tierra, a pedido suyo.
"Quiero que mis restos descansen en la tierra de mi Villa Nueva…", ese
fue si se quiere, su lema y su por qué vivir.
Recordar a
Villa Nueva es ver una película que tiene que ver con mi infancia,
con el río, con mis amigos queridos, que por mi trabajo veo muy
poco, con la sirena de la Nestlé (yo vivía al frente), con
los helados del Mila, en su carrito todos los veranos. Las cenas en la
casa del Chiquín Moreno (mi tío), el club 9 de Julio y los
locros del Oscar Ponce (otro tío más). Es la estatua de San
Martín sentado, la única que hay, del querido Armando
Fabre; la de Yrigoyen, en el parque; los partidos de truco en el club Algarrobo
y los bailes de Carnaval del club Alem. Es la camiseta tricolor de Alem
y la zurda mágica del "Beto Schiblin", y el arco imbatible de "Orenito",
el cabezazo del "Lungo" Abatedaga y la pierna fuerte de Ampoli, el ruido
de las motos de los hermanos Puente, el fantasma de Dorotea... y de otras
tantas cautivas anónimas, de los malones, de todos los personajes
que podríamos imaginar que pasaron por la antigua Posta de Ferreyra.
¡Ah!, los tangos del Chiquito Bringas, el Bar del Gallego Manuel
Armada, los "Huayras" que rugían sus motores en el taller
de Pronello, los "verdecitos" de la empresa La Estrella, que no pasaban
jamás.
Es caminar
por la calle Deán Funes y recordar los primeros besos del amor que
golpeaban las puertas de mi corazón, es "putear" por la tierra,
siempre había tierra, siempre. Y viento. Y los primeros ensayos,
donde soñaba con ser músico, con el Eduardo, el Juan Manuel,
el flaco Grosso, el gordo Dolfi, la "Perra Fernández", el "Alberto",
el "Pocho", el "Miguel" y su renoleta, las escobas de Roatta, el acordeón
de Coppari, mis barriletes enganchados en las antenas…
No sé,
son muchas cosas que pasan por mi cabeza, en un breve lapso de tiempo:
"...Cómo puede ser que mientras bajo en el ascensor cinco pisos,
puedo pensar y recordar casi toda mi vida y, si te lo quiero contar, no
me alcanzaría lo que resta de mi vida…" , esto decía Charlie
Parker, y me pasa lo mismo. No les puedo contar todo.
Lo importante
es que mi madre, "la señorita Selva", para muchos de sus ex alumnos,
sigue siendo, contra viento y marea, una ciudadana de Villa Nueva, y si
bien yo nací en la otra Villa, la María, las cosas
más lindas me pasaron en esta Villa, la Villa Nueva, que pocos
saben que es la más vieja de las Villas.
*
Músico, integrante de Los Tekis
Es una
ciudad tranquila...
Escribe
Francisco
Enrique “Pancho” Bordini*
Veo que Villa
Nueva está creciendo en diferentes niveles, por ejemplo, a nivel
cultural. Gracias a Dios la ciudad siempre ha tenido personas importantes
en todos los ámbitos. En la escritura a Pablo Granados por ejemplo,
en escultura a Armando Fabre, en la música a Héctor Díaz
quien fuera el inventor de la “Canción a Villa Nueva”. El ahora
está en Córdoba y bastante delicado de salud. Desde el Rotary
que en este momento presido, queremos publicarle un libro que ha escrito
él.
Industrialmente
también ha mejorado mucho. Tenemos las plantas de Nestlé,
Noal y DPA. Poblacionalmente es increíble, además contamos
con countries muy importantes y con salones de fiesta como Monet, por ejemplo.
La ciudad
es muy tranquila, es una de nuestras cualidades, como el río. Al
contrario que en Villa María que para vivir hay que irse cada vez
más lejos del centro por los costos.
Esta es una
ciudad que transmite su querencia, nosotros la queremos y la defendemos
a ultranza, más allá de sus dificultades. Yo tengo que decir
que no nací aquí, sino en Carlos Casares, provincia de Buenos
Aires. Mi papá, en esa época trabajaba como guardahilo en
las cuadrillas de ampliación de las líneas telegráficas.
Y pidió base en Villa María porque le gustaba esta zona y
al tiempo nos instalamos en Villa Nueva.
En cuanto
a los problemas que tiene la ciudad, yo pienso que deberíamos hacer
que los chicos y adolescentes aprendan a cuidar las cosas, que se den cuenta
que lo que Villa Nueva tiene es también para ellos. Eso se tendría
que enseñar en las escuelas como una materia, no como algo en el
aire.
Yo a la ciudad
la conozco desde siempre y he trabajado para ella y también por
ella. Estuve en el club Alem hasta el año ´90 donde salimos
campeones por primera vez en un torneo nacional de fútbol infantil
(CIFIA), en Pilar.
Ahora, con
el Rotary (el 18) vamos a homenajear a las abuelas en el Hogar de Día,
en conjunto con la gente de Quijotada y Radio del Rosario. Con Quijotada
también vamos a hacer una charla sobre el SIDA en las escuelas secundarias
para quinto y sexto año y pensamos hacer otra en las escuelas primarias
pero para el año que viene. Además estamos por conseguir
dos baños para el jardín que está en barrio Ctalamochita.
(testimonio
recogido oralmente)
* Cartero,
presidente del Rotary Club Villa Nueva,
secretario
adjunto del Sindicato del Correo y
concejal
electo por UPC
“Ella va con
uno adonde quiera que uno vaya”
El respeto
y la felicidad
Escribe
Sergio Vaudagnotto*
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Villa Nueva es,
ante todo, la raíz; el principio de una cultura en la que se igualan
los hijos; la elevación del respeto al prójimo. Vos entrabas
a la Marcos Juárez por lo de Renato Machionatto y te sabías
de memoria la lista de todos los que ibas a encontrar, a saludar, al tiempo
que acopiabas los mensajes de afecto para los tuyos. Así, con sólo
caminar por esa calle llegabas a casa con las palabras amistosas de los
Mangiarotti, de los Cornejo, de las Paradella, de los Maestro, de Ramón
Lazo (siempre sentado en su banco en la puerta de la Municipalidad), de
Moreno, del Bataraz, de los Cani, de Julio y Miguelito, de Pira y Helenita
y de tantísimos más... En cada cuadra te cruzabas con personas
entrañables, como para recitar los apellidos con respeto ante tus
padres. Y por cada esquina giraba el viento enredándose en eucaliptos,
sauces y paraísos, sobre todo paraísos. Es que aquello era
el paraíso, cuadriculado por la estela que dejaban las jardineras
con las que Don Martina, Don Miguel y Tito Botta repartían el pan
y arrojaban caramelos Misky para los chicos.
Todo nos pertenecía:
los botines de los jugadores de Alem que pisaban la tierra seca de la primera
Leonera (en la Buenos Aires, entre Comercio y Deán Funes), las camisetas
colgadas en el patio de la casa del Bambino Guardatti, las ruedas de las
bicicletas del Coco Cáceres, las bochas que rodaban por el Parque
y por el campito de Rubiolo, las mesas y las sillas de chapa en las que
nos sentábamos a ver pasar el corso, el palco de los desfiles, las
manos de Armando Fabre, la memoria de Pablo Granados, la Casona de Maruja
Pereyra, los bancos de la carpintería de Don Guido, los acordes
de las guitarras que sonaban en la casa de Chiquín Moreno... Todo
era de todos y la felicidad era tan sencilla como patear el guadal en el
Zanjón, intentando no caer a las “ciénagas”.
A Villa Nueva
no hace falta volver si te toca estar lejos, porque ella va con uno a donde
quiera que uno vaya. Además, de Villa Nueva lo único que
se va sin darse cuenta es el agua del río.
Feliz cumpleaños
a todos los villanovenses, y que el padre Hugo los bendiga.
*Fue
jugador de Alem. Pasó por las redacciones de Agencia DyN, Heraldo
de Aragón y Página/12. Hoy Coordina la Redacción de
EL DIARIO
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